

Despues del almuerzo sobrevenía un ligero sopor, que se aliviaba en el frescor del patio, con algun comentario que rompía el silencio y preparaba para el comienzo del trabajo.
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Esta entrada fue publicada el 11 octubre, 2010 a las 9:20 am y archivada bajo La Casa de Pancho . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0
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